Recuerdos a través de un objeto...

No sabía por qué pero divagando en sus pensamientos hoy recordó que hace cuatro años compró una taza que nunca fue capaz de regalar.
Decidió ir a buscarla donde la tenía escondida desde entonces, no con la intención de entregarla (sabe bien que ya pasó el momento para ello), sino con la intención de revisar si aún estaba allí.
Claramente lo estaba pues nadie revisaba nunca esas partes de su habitación: la sacó de la bolsa y posteriormente de la caja. Era tan hermosa como la recordaba. Lo único que no recordaba era la nota que estaba allí dentro, ni siquiera recordaba haberla escrito. De hecho, su estilo de escritura era muy diferente a lo que él solía escribir.
Escrita a mano con una letra muy similar a la suya (¿tenía que ser suya, verdad?) y ya amarilla por el paso de los años, aquel papel contenía el extracto más puro de sus sentimientos por aquella joven que nunca logró expresar. ¿Qué habría pasado que lo motivara a escribir así? Ni siquiera recordaba la fecha pero una factura casi borrada le ayudó a entender todo: 20 de Noviembre del 2017. Era tan solo un par de días antes de que ella se fuera (aparentemente) para siempre y aunque sabía que era lo mejor para su amada, el amor que sentía era más grande y le hacía sufrir desde ya la pérdida.
Recordó que dos días antes de esa fecha había tenido la mejor tarde y noche de su vida junto a ella. Habían disfrutado como niños y habían sido felices casi como una pareja real pero a la semana siguiente todo serían solo recuerdos porque ella ya no estaría con él.
Sin lugar a dudas todo eso lo llevó a escribir aquellas palabras que entre llantos hoy leía. Un llanto no de tristeza sino de nostalgia por aquello que tal vez pudo ser pero que no fue, un llanto pidiendo al Creador por su felicidad, que muy lejos de él estaba pero que aún así la deseaba plena para ella.
Volvió a doblar la nota, secó sus lágrimas, tomó agua, guardó la taza donde estaba y se dispuso a dormir con tantos bellos recuerdos en su mente.